domingo, 29 de junio de 2014

Cuba 2013 - Comida


Sota, caballo y rey.

En el restaurante del campismo de "La Mula" preguntamos qué tenían para cenar. "De todo, tenemos de todo, tenemos pollo, tenemos chicken.."

Dicen que Cuba no tiene tradición culinaria. Totalmente cierto. Es verdad que la situación económica y las limitaciones del comercio se lo ponen difícil, pero extraña que con tanto mar y tan buen clima no haya variedad de pescado y verduras en la mesa.

A más de un cubano le he oído decir que allí los pollos tienen 4 patas, porque la pechuga solo se ve en algunos restaurantes para turistas.

Como contrapartida te puedes hinchar de gambas (las llaman camarones) y de langosta a buenos precios.

Los platos más comunes son pollo, res y cerdo. Siempre acompañados de arroz y/o frijoles y de tostones/mariquitas (plátano frito en rodajas). El pan es malo pero teniendo arroz no se echa de menos.

Las ensaladas son sencillas: tomate, col y pepino. Tendrás suerte si añaden lechuga o alguna otra cosa.

En alguna casa comimos potaje de frijoles y hasta alguna sopa, una delicia comer con cuchara de vez en cuando.

La norma es que hay lo que hay. Puedes sentarte a comer, hacer tu pedido, y cuando ya te han servido la bebida, venir y decirte que no hay lo que pediste. Es parte del pobre nivel de atención al cliente al que hay que acostumbrarse. Una vez sentado y bebiendo quizá ya no te levantes.
Hay que aprender a mirar la carta (donde la haya), consultar precios y después sentarse. Y si es necesario levantarse de la mesa si no te convence lo que hay.
Por supuesto habrá ocasiones en las que no tengas elección si estás en un pueblo pequeño y no hay más.

Zumos (jugos): El más frequente es el de guayaba, pero los hay de mango, piña y naranja. No siempre naturales. Y casi siempre con azucar.

Fruta: No vimos tanta como esperábamos. Piña (deliciosa), guayaba, papaya (fruta bomba), plátano y naranja o mandarina son los más habituales. En las casas particulares donde nos alojamos siempre había un buen plato para desayunar.

Helados: los hay por todas partes.

Pizza y pasta: Es Cuba. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Camarones (gambas) y langosta: Al grill (grillé) o enchilados (una especie de salsa de tomate). Ricos y baratos. Un buen plato de gambas acompañado de arroz y frijoles ronda desde los 3 a lo 8 CUC.

Res (ternera): La más rica es la que preparana como "ropa vieja", una especie de carne estofada en hebras.

La res y la langosta son del Estado. Así que solo la pueden vender los resturantes estatales y no los paladares (restaurantes privados) aunque sí te la sirven en casas particulares.

Pollo, frito o asado.

Pescado: hay poco en menú (si lo hay) y a menudo es el "mai mai", al parecer un pescado vietnamita importado bastante insípido. Fuera de menú, en lugares menos comerciales puedes encontrar otros pescados.

Patatas: si no es temporada, no las busques, no se importan.

Arroz y frijoles: Siempre presentes.
- Congris: Frijoles y arroz cocido en el agua de aquellos.
- Moros y cristianos: arroz y frijoles servidos juntos pero cocidos por separado.

Café: Qué rico! Ya sea en restaurante u hotel (a precio de turista) o en puestos callejeros (24 veces más barato). El de la calle viene en termo y con azúcar.

Azúcar: Ahora entiendo a Celia Cruz. Assuucar! Dios, cómo les gusta el azúcar! En La Habana vi a una señora echarle azúcar al café cuatro veces (la primera ya me pareció excesiva). Lo probaba, le debía de parecer amargo y le volvía a echar...

Tiendas: Si te gusta el dulce estás de suerte. Hay todo tipo de galletas y caramelos. La sección de "salados" es anecdótica.

Las tiendas TRD y Panamericanas son la opción más frecuente. Los Cupet de las gasolineras (normalmente abiertas 24h) te pueden sacar de más de un apuro.

Agua: Siempre de botella, sin dudarlo. En las casas deberían hervir el agua corriente pero no todos lo hacen. Ten en cuenta que por el clima es fácil que existan brotes de cólera o que simplemente te dé una cagalera.

Incluiré los precios de algunos de los lugares en los que comimos.
En general los precios pueden ser disparatadamente bajos o disparatadamente altos con idénticas cantidades y calidades.

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